Historias empresariales

Cómo el conflicto en Medio Oriente está reformulando el gasto en TI en América Latina

Un análisis de cómo la guerra en Medio Oriente podría influir en la inversión en tecnología en toda América Latina, basado en el modelado inicial de escenarios de IDC.

LatAm Biz Editorial

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26 de agosto de 20268 min de lectura
Cómo el conflicto en Medio Oriente está reformulando el gasto en TI en América Latina

Cómo el conflicto en Medio Oriente está reconfigurando el gasto en TI en América Latina

Resumen ejecutivo

La escalada del conflicto en Medio Oriente ha introducido una nueva variable en un entorno tecnológico global ya frágil. El análisis preliminar de IDC sugiere que un conflicto que dure menos de tres meses podría reducir el crecimiento del gasto mundial en TI en 2026 al 9%, frente a una base del 10%. Para América Latina, el impacto se canalizará a través de la volatilidad de los precios de la energía, la disrupción de la cadena de suministro y los cambios en el sentimiento de inversión. Si bien algunas economías con capacidad de exportación de energía pueden ver compensaciones parciales, las perspectivas generales apuntan a presupuestos tecnológicos más ajustados y un mayor énfasis en la resiliencia, la ciberseguridad y las arquitecturas de nube flexibles. Este artículo explora cómo es probable que estas fuerzas globales afecten las decisiones de gasto en TI en toda América Latina.

IntroducciónLa guerra en el Medio Oriente ha añadido un shock geopolítico a un entorno ya limitado por presiones inflacionarias y escasez de componentes de memoria. IDC ha identificado seis vectores de transmisión principales para el gasto en TI: volatilidad de los precios de la energía, resiliencia de la nube y los centros de datos, aceleración de la infraestructura soberana, ciberseguridad, interrupciones en la cadena de suministro y cambios en la confianza empresarial y del consumidor. Para América Latina, una región profundamente integrada en el comercio global y los mercados de capitales, estos vectores tendrán efectos distintos pero medibles en los patrones de inversión en tecnología.La energía es el principal mecanismo de transmisión. IDC informa que los precios del petróleo subieron un 7–8% inmediatamente después de la escalada, con el crudo Brent moviéndose hacia el rango de $70–80. El cierre de la producción de la refinería de Aramco —que según informes afecta aproximadamente a 500,000 barriles por día— y la suspensión temporal de la producción de gas de Qatar Energy han amplificado las preocupaciones sobre la oferta, elevando los precios del gas europeo entre un 40% y un 50%. El modelo de IDC supone que los precios promedio del petróleo subirán a $75–85 durante un conflicto de tres meses, y posiblemente se acerquen a $100 si el conflicto se prolonga.Para América Latina, el canal energético es de doble filo. Los exportadores netos de petróleo como Brasil, México y Colombia podrían beneficiarse de precios más altos del crudo, mientras que los importadores netos como Chile, Uruguay y Paraguay enfrentan costos de insumos crecientes. Los precios más altos de la energía aumentan los gastos operativos de los centros de datos, la logística y la manufactura, lo que potencialmente reduce los presupuestos de TI. La inflación sostenida podría retrasar los recortes de tasas de interés de los bancos centrales, restringiendo la disponibilidad de capital para proyectos tecnológicos empresariales.

Resiliencia de la nube y los centros de datos

Este conflicto marca la primera vez que las regiones y zonas de disponibilidad de los principales proveedores de nube operan en una zona de conflicto activa, según IDC. Los ataques a instalaciones dentro de múltiples zonas de disponibilidad resaltan la importancia de la resiliencia arquitectónica. IDC proyecta un aumento en la inversión en arquitectura de nube, almacenamiento y centros de datos, y los diseños de múltiples zonas de disponibilidad se convierten en el estándar mínimo, mientras que las estrategias de múltiples regiones se convierten en la mejor práctica.Las empresas latinoamericanas deberían reevaluar sus planes de redundancia en la nube. El conflicto subraya la necesidad de dispersión geográfica e infraestructura resiliente. Esto podría acelerar la inversión en centros de datos locales y arquitecturas de nube híbrida, particularmente en países con requisitos de residencia de datos.

Infraestructura Soberana y Autonomía Estratégica

La soberanía digital es un tema creciente a nivel mundial, y IDC espera que el conflicto acelere la inversión en plataformas de nube soberana, infraestructura nacional de IA pública y sistemas mejorados de ciberseguridad en Medio Oriente. Es probable que América Latina siga un camino similar. Países como Chile, Colombia y Brasil ya han introducido políticas de localización de datos, y el conflicto puede reforzar estas tendencias. Esto podría crear oportunidades para los proveedores regionales de centros de datos y las alianzas de servicios en la nube.

Presiones en la Cadena de SuministroEl estrecho de Ormuz, por el que transita aproximadamente el 20% de los envíos mundiales de petróleo y una parte significativa de los flujos de GNL, es un punto de estrangulamiento crítico. Si bien América Latina no depende directamente de esta ruta, cualquier interrupción sostenida elevaría los costos globales de logística y flete, afectando las importaciones de tecnología. El mercado de memorias ya estaba limitado antes del conflicto, y nuevas interrupciones podrían exacerbar la escasez de componentes, elevando los precios del hardware en toda América Latina. Las empresas podrían enfrentar plazos de entrega más largos para dispositivos y actualizaciones de infraestructura.

El conflicto geopolítico a menudo se correlaciona con un aumento de las amenazas cibernéticas. IDC destaca la ciberseguridad como un área prioritaria para el gasto en TI. Se espera que las empresas latinoamericanas, particularmente en banca, energía y gobierno, aumenten sus presupuestos de seguridad para protegerse contra posibles ataques patrocinados por estados y delitos cibernéticos colaterales. Se espera que este gasto sea resiliente incluso en un escenario negativo.## Impacto en los negocios

Para las empresas latinoamericanas, el impacto inmediato será una reprioritización de las inversiones en TI. Las actualizaciones de hardware no críticas y el gasto discrecional podrían diferirse, mientras que la migración a la nube, la ciberseguridad y las soluciones de continuidad del negocio ganan protagonismo. Los mayores costos de energía y la inflación podrían llevar a los bancos centrales a mantener una política monetaria más restrictiva, elevando el costo del capital para los proyectos empresariales. Las corporaciones multinacionales que operan en la región también podrían revisar sus evaluaciones de riesgo, favoreciendo los mercados con entornos energéticos y políticos más estables.

Perspectiva regional

  • Brasil: Como exportador neto de petróleo, Brasil podría beneficiarse de los precios más altos de la energía, pero la inflación y las altas tasas de interés pueden moderar el gasto general en TI. Su gran mercado interno y la creciente adopción de la nube podrían sostener un crecimiento moderado cercano a la línea base global.
  • México: La economía de México está estrechamente vinculada a la de Estados Unidos, y la incertidumbre global podría afectar el impulso del nearshoring. Los precios más altos del gas pueden aumentar los costos de las operaciones industriales de TI, pero el creciente ecosistema de centros de datos del país y su base manufacturera de exportación podrían respaldar inversiones selectivas.
  • Argentina: Argentina es particularmente vulnerable debido a su economía frágil y su dependencia de las importaciones de energía. Los mayores costos de importación podrían exacerbar la inflación y obligar a nuevos recortes en los presupuestos de TI, lo que probablemente conduciría a un crecimiento nulo o negativo del gasto.
  • Chile: Como importador neto de hidrocarburos, Chile enfrenta costos energéticos más altos,pero su sólida infraestructura digital y las inversiones en el sector minero pueden respaldar un gasto en TI dirigido a la automatización y la gestión de riesgos.
  • Colombia: Con las exportaciones de petróleo, Colombia podría ver cierto alivio fiscal, pero las preocupaciones de seguridad y la inestabilidad regional podrían pesar sobre la confianza de los inversores, afectando a proyectos tecnológicos de mayor envergadura.## Perspectivas futuras

IDC actualmente mantiene su pronóstico base suponiendo un conflicto corto, pero el escenario es fluido. Para América Latina, los próximos 3 a 5 años estarán moldeados por varios factores. Si el conflicto permanece contenido, el crecimiento del gasto en TI podría recuperarse a medida que se estabilicen los precios de la energía. Sin embargo, una guerra prolongada probablemente deprimiría el crecimiento global, reduciría la inversión extranjera directa y retrasaría las iniciativas de transformación digital en toda la región.

En el lado positivo, el conflicto puede acelerar las inversiones en soberanía digital, centros de datos locales y ciberseguridad, fomentando ecosistemas tecnológicos regionales. Las tendencias de nearshoring podrían ganar impulso a medida que las empresas globales busquen diversificar sus cadenas de suministro, beneficiando a los centros de manufactura en México y Centroamérica. Las inversiones en transición energética también podrían aumentar, ya que los países buscan reducir su dependencia de los volátiles mercados de combustibles fósiles.

ConclusiónEl conflicto en Medio Oriente añade una nueva capa de incertidumbre a las perspectivas de gasto en TI de América Latina. Aunque la región no es un participante directo, los efectos dominó a través de los mercados de energía y financieros son significativos. Las empresas y los formuladores de políticas deben priorizar la resiliencia, la planificación estratégica y las arquitecturas tecnológicas flexibles para sortear la posible volatilidad. Al centrarse en la resiliencia de la nube, la ciberseguridad y la diversificación de la cadena de suministro, América Latina puede mitigar los riesgos y potencialmente surgir con una economía digital más sólida.

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